miércoles, 7 de junio de 2017

Altura, clave del “futuro” éxito boliviano sobre Colombia

El colombiano Lucho Herrera, de los años 80, y el boliviano Gilver Zurita, de la época actual, son extremadamente parecidos. No solo porque ambos destacaron como escaladores. Comparten también el aspecto físico: similar color de piel, piernas delgadas y muy fibrosas; y estatura. En síntesis, son morfológicamente iguales.

Basta “googlear” el nombre del cafetalero, campeón de la Vuelta a España 1987 y ganador de tres decenas de carreras profesionales, que la seguidilla de imágenes hace pensar que se trata del pedalista tarateño Zurita.

Lo notó el exciclista español Juan Hortelano, gerente del Equipo Bolivia, al que Zurita pertenece.

Y es que los colombianos y los bolivianos poseen características en común, con la salvedad de que los nacionales cuentan con más “aguante” y resistencia porque pedalean a casi 4.000 metros sobre el nivel del mar, una altura que supera ampliamente a la que deben sortear los cafetaleros cuando hacen “escuela” en su nación (unos 2.500 metros).

De ahí que Hortelano y también el propio pedalista colombiano Omar Mendoza, la cara principal del team en su gira por Europa, estén tan convencidos de que el potencial de los nacionales es “increible” y digno de surgir en unos tres años, siempre y cuando el proceso formativo y el roce en competencias internacionales no se interrumpan para los representantes de la Tricolor.

Hortelano razonó: “Los cuerpos que tienen estos bolivianos son iguales a los de los primeros colombianos que salieron a Europa (del team Café de Colombia). Ellos son pequeñitos, fibrosos y con el corazón para ser grandes. Necesitan competir fuera”.

Mendoza, de 27 años y excompañero de Óscar Soliz en el Movistar, dijo: “Correr sobre los 4.000 metros de altura es duro. Son los bolivianos los que pueden ir a grandes velocidades y atacar en cualquier parte del mundo”.

La diferencia que ha marcado el país en el que nacieron el consagrado Nairo Quintana y la revelación en el Giro de Italia 2017, Fernando Gaviria, es la apuesta en el proceso: se hizo escuela dentro de su nación y se “aprendió” del ciclismo del Viejo Continente. Así, el proyecto Equipo Bolivia que encararon el Ministerio de Deportes y el Comité Olímpico Boliviano (COB), no tiene más de cinco meses de haber entrado en acción, tiempo cortísimo, aunque suficiente como para que Hortelano y Mendoza notasen las virtudes de los cochabambinos Zurita, Piter Campero y Carlos Amurrio, parte del team.

“Tanto Colombia como Bolivia cuentan con buena altura”, según Mendoza. Y ese aspecto debe ser “explotado”. “Así como hablaban que en La Paz (en fútbol) es difícil ganar por la altitud, igual sucede en el ciclismo. Si aprovecharan eso sería mejor”.

EN TRES AÑOS Si el proceso con los pedalistas nacionales prosigue, los entendidos prevén que habrá resultados notorios en tres años, cuando alcancen la madurez deportiva. En el caso de Amurrio, el más novato del team, es uno de los más prometedores.

En una de sus recientes participaciones en Europa, el aiquileño logró una “escapada”, hecho que solo se les da a unos pocos en contiendas tan reñidas.

Regreso

Los bolivianos ya emprendieron viaje hacia el país, tras competir en Portugal. Arribarán en las próximas horas.



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