miércoles, 13 de julio de 2016

TOUR DE FRANCIA Matthews se impone al ´arcoíris´ de Sagan, Froome sigue al frente

El australiano Michael Matthews (Orica), subcampeón mundial en ruta, ganó el pulso al sprint al ´arcoíris´ eslovaco Peter Sagan (Tinkoff) en la décima etapa del Tour, entre Escaldes-Engordany y Revel, de 197 kilómetros, jornada de transición en la que Chris Froome mantuvo el maillot amarillo.

Matthews, de 25 años, fue el más rápido entre el grupo de siete supervivientes de la escapada y por fin pudo imponerse a Sagan, combativo todo el día, al que le faltaron fuerzas en los últimos metros, lo que aprovecho el ciclista de Canberra para alzar los brazos con un tiempo de 4h.22.38, a una media de 45 kms/hora.

Se trata de una victoria especial, ya que Matthews cierra el ciclo de victorias en las 3 grandes, ya que tiene 2 etapas en el Giro y 3 en la Vuelta. La tercera plaza fue para el noruego Edvald Boasson Hagen (Dimension), mientras que el grupo principal, en plácido paseo, se presentó en meta a 9.38 minutos.

De esta forma la general no se alteró y Chris Froome mantuvo el maillot amarillo sin sobresaltos, así como las diferencias. Le siguen su compatriota Adam Yates (Orica), a 16 segundos, el irlandés Daniel Martin (Etixx) a 19 y Nairo Quintana (Movistar) a 23. Joaquim Rodríguez (Katusha) es quinto y primer español a 37.

Tras el día de descanso el pelotón salió disparado de Andorra para afrontar de entrada el larguísimo Envalira (22,6 kms al 5,5 por ciento), la cima más elevada de la presente edición (2.408 m), en cuyas pendientes borrosas por la niebla se empezó a gestar la numerosa fuga de 15 destacados nombres que protagonizó la etapa.

Un lugar visitado en 8 ocasiones, con el recuerdo de la "pájara" del "Maestro Anquetil" en 1964 tras una jornada de descanso en el Principado, en la que la leyenda francesa tuvo tiempo para la fiesta. Los rivales se percataron y le atacaron en Envalira, también en día con las nubes a ras del suelo. Los faros de los coches le guiaron hasta el pelotón.

Mientras Contador comentaba en Madrid las lesiones que le descartan para los Juegos y sus ilusiones para la Vuelta, en el puerto andorrano coronaba en cabeza el ex campeón mundial portugués Rui Costa (Lampre), que se llevó de paso el premio de 5.000 euros del premio especial Henri Desgrange, mítico director del Tour.

El ciclista luso iba acompañado nada menos que por el maillot arcoíris Peter Sagan y Vincenzo Nibali, ganador de las tres grandes. Por si la escapada era de poco calado se unieron en el descenso una docena de corredores, con más apellidos ilustres.

Landa, Van Avermaet, Cummings, Gorka Izagirrre, Michael Matthews. Un potente grupo para disputarse la etapa, con permiso del Sky, que levantó el pie al frente del pelotón y permitió que la diferencia alcanzara los 6 minutos a 55 de meta.

Había intereses de todos los colores en la avanzadilla. Sagan, el más combativo de salida, recuperó el maillot verde por puntos merced a los 20 puntos del sprint intermedio de Aigues-Vives, desbancando a Cavendish. Otra historia fue el regalo de la etapa, que se lo peleó a fondo.

Por detrás el empeño de caza lo asumieron el Iam y Direct Energie, pensando en Coquard, pero el tren se había escapado. A 25 de meta la fuga se redujo a 7 hombres, con el Orica en mayoría absoluta con 3: Matthews, Durbridge e Impey, junto Sagan, Avermaet, Boasson Hageny el francés Samuel Dumoulin.

La Cota de Saint Ferréol (3a), de apenas 2 kilómetros, a 7 de meta, no sirvió de filtró. Sagan insistió en el intercambio de golpes, luego contestó Boasson y los hombres del Orica con Impey trataron de romper el orden con los latigazos de Impey. No hubo manera y todo se iba a decidir en la recta de meta.

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